En El Salvador el que denuncia a un pandillero cobra, y el pandillero puede pasar hasta 45 años en la cárcel.
No es por los capos más buscados, como en casi todos nuestros países. Es por cualquier pandillero: el que cobra piso en la tienda de la esquina, el que vende en la cuadra, el que todos conocen y nadie nombra.
