Un jet privado con 9 personas a bordo cayó casi en vertical sobre una carretera de Florida el domingo, y tardó 77 segundos en caer desde 35 mil pies.
“Nos vamos a estrellar contra el suelo.” Es lo último que se oye en la grabación del control aéreo, y lo dijo una mujer: la copiloto, de 20 años.
Esto es lo que se sabe, con la grabación pública y lo que ha dicho la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos.
El jet salió de Austin, Texas, a las 10:37 de la mañana, rumbo a las Bahamas. Durante casi 2 horas no pasó nada. Al llegar a Florida, el sur del estado estaba bajo alerta de inundaciones por tormentas.
12:47. A 35 mil pies, unos 10 mil 600 metros, la tripulación reporta turbulencia moderada, hielo ligero en el avión, que dicen tener controlado, y 47 grados bajo cero afuera. El avión sube y baja unos 700 pies por la turbulencia. Piden permiso para subir a 37 mil pies para salir de la lluvia. El controlador se los da.
12:48 con 15 segundos. Menos de 30 segundos después, el jet empieza a caer. “Mayday, mayday. Estamos descendiendo a 10 mil pies por minuto.”
Segundos después: “Estamos en condición de sobrevelocidad”, es decir, más rápido de lo que la estructura del avión aguanta. “Descendiendo a 20 mil pies por minuto.”
El controlador responde: “Altitud a su discreción. Díganme qué necesitan.” Y después: “Estoy aquí con ustedes. Háblenme.”
“Nos vamos a estrellar contra el suelo.” Último dato del avión: cayendo a más de 100 metros por segundo, inclinado 60 grados.
12:49 con 32 segundos. El jet pega de nariz contra la carretera Military Trail, en Greenacres, cerca de West Palm Beach, y deja un cráter junto a un parque de casas móviles. Cámaras de carros lo grabaron cayendo recto, como un misil. Nadie en tierra murió; un hombre que iba en un carro al lado quedó herido de una pierna, y unas 600 personas tuvieron que dejar sus casas.
Los 9 murieron. Iban dos pilotos, el capitán y la copiloto Nathalia Gadelha Filgueiras, de 20 años, que sacó su licencia a los 17 y aprendió a volar con su papá. Y 7 pasajeros: Adam Robinson, un empresario de tecnología de Austin, su esposa Helen Sharp, sus dos hijos pequeños, la niñera y dos amigos de la familia. Iban de vacaciones.
Lo que dicen las autoridades: hay indicios de que el avión se estaba desarmando en el aire antes de caer, y los restos están regados en un área de casi un kilómetro. El clima es el foco principal de la investigación. Todavía no saben si el jet atravesó una tormenta, ni si la grabadora de voz de la cabina iba a bordo. El reporte preliminar tarda alrededor de un mes; la causa final, uno o dos años.
Es el accidente más mortal que ha tenido un Learjet 60.
