Anuló más de 3 mil matrimonios infantiles y mandó a las niñas de regreso a la escuela

Se llamaba Theresa Kachindamoto y era jefa tradicional en Malaui, uno de los países de África donde más niñas se casan antes de los 18.


Ella no quería el cargo. Era la menor de 12 hermanos, trabajaba como secretaria en otra ciudad, y en 2003 los jefes de su distrito la mandaron llamar para que gobernara a casi un millón de personas. Dijeron que la escogían porque era buena con la gente.

Cuando llegó, vio niñas de 12 años cargando bebés. Niñas que ya eran esposas. Y decidió que eso se acababa.

Juntó a los jefes de las aldeas y los hizo firmar un acuerdo: en su territorio, nadie se casaba antes de los 18. Los que siguieron casando niñas a escondidas, los corrió del cargo. Los padres que se enojaron, los enfrentó. Le decían que estaba rompiendo la tradición. Ella respondía que cualquier costumbre que frene a su gente no es tradición, es un error.


Fue anulando un matrimonio tras otro. Primero cientos. Después miles. Y a cada niña la mandaba de vuelta a la escuela. A varias les pagó los estudios de su bolsa.

Su frase era sencilla: si educas a una niña, puede ser y tener lo que quiera.

Por su lucha, en Malaui la ley cambió y hoy la edad mínima para casarse es 18 años. Y en su país le pusieron un apodo que se ganó a pulso: La Terminadora.


Theresa Kachindamoto murió en agosto de 2025, a los 66 años. Las niñas que ella sacó de un matrimonio hoy son maestras, enfermeras y mamás que mandan a sus hijas a la escuela.