Tu hijo no siempre quiere agua antes de dormir. A veces solo quiere estar contigo. Abrázalo

Cuando tu hijo te pide agua justo después de acostarlo, a veces no quiere retrasar la hora de dormir. Solo necesita unos minutos más de tu compañía para sentirse seguro.

Piénsalo. Ya le diste las buenas noches, apagaste la luz y, cuando estás a punto de salir, escuchas esa vocecita: «Mamá, ¿me traes agua?».

Le llevas su vaso, le das otro beso y, cinco minutos después, vuelve a llamarte.

A veces sí tiene sed. Otras veces le cuesta quedarse solo, tiene miedo a la oscuridad o simplemente quiere que estés un ratito más a su lado.

Porque para un niño pequeño, dormir también significa separarse durante varias horas de las personas que más quiere.

Y aunque para ti sea el final de un día agotador, para él esos minutos pueden ser uno de los momentos más bonitos de su día.

No significa que tengas que levantarte diez veces ni dejar de poner límites. Puedes darle agua, establecer una rutina y dedicarle unos minutos de atención antes de apagar la luz.

Pero recuerda algo.

Hoy te pide agua, mañana te pide otro cuento y otro día quiere que te quedes hasta que se duerma.

Y llegará un momento en que ya no te llamará desde su habitación.

Por eso, cuando puedas, regálale ese abrazo extra.

Porque a veces no necesita otro vaso de agua. Solo necesita un poquito más de ti.

¿Tu hijo también te pide agua justo cuando ya lo acostaste?