Hace tres años era un terreno abandonado, lleno de llantas, escombro y basura. Hoy es el espacio verde más grande del norte de México: 364 hectáreas, 12 veces el parque Morelos.
En 2025 lo visitaron más de 1.2 millones de personas. Entre semana llegan familias a comer y adultos mayores a caminar; los fines de semana, miles. Tiene juegos, canchas, andadores, área para mascotas, baños, luz en todo el parque y accesos para sillas de ruedas. Y es gratis.
La asociación mundial de parques urbanos lo eligió como el mejor proyecto de parque nuevo de Latinoamérica, entre más de 100 nominados. Y del otro lado de la frontera, la Fundación de Arquitectura de San Diego también lo premió.
Cuando lo anunciaron, muchos se burlaron. Hubo quien deseaba que se inundara. Hoy es el parque favorito de la ciudad.
Para los de la zona este: ¿es de los mejores de México o se nos está pasando la mano?
