Si tu pareja orina parado, es importante que sepas esto. Porque puede estar afectando tu salud sin que ninguno de los dos lo note.
Esas infecciones que vuelven una y otra vez, y que nadie sabe de dónde salen, muchas veces tienen relación con lo que pasa en el baño. No es para pelear, es para cuidarse juntos. Te lo digo rápido, y el último casi nadie lo respeta.
Uno. Cuando se orina parado, el chorro se rompe en microgotas que ni se ven. Caen en el asiento, el piso y alrededor de la taza. Y las hereda quien se sienta después: tú, los niños. Con luz ultravioleta se ve clarísimo lo lejos que llegan. Sentarse elimina casi toda esa salpicadura. No es delicadeza, es higiene de toda la familia.
Dos. Esta sorprende a todos. Al jalar con la tapa abierta se levanta una nube invisible de microgotas que sale disparada y cae en las toallas y hasta en el cepillo de dientes. Sí, en tu cepillo. La regla es simple: tapa abajo, y luego jalas.
Tres. Y aquí está lo más importante para tu salud. Empieza por lo básico: después de orinar, sécate bien la punta con papel hasta que quede seca, porque esas gotitas que quedan generan humedad, y la humedad es donde proliferan hongos y bacterias. Y va más allá de ti: el pene puede cargar bacterias que desequilibran tu flora natural, y ese desequilibrio puede contribuir a esas infecciones que se repiten. Por eso, un lavado rápido con agua antes de la intimidad reduce ese traspaso. Con condón, mejor todavía.
Cuatro. Y el que casi nadie cuida: la toalla. Una toalla húmeda y compartida lleva hongos y bacterias de uno al otro. Cada quien la suya, y que se seque bien entre usos, no amontonada y mojada.
Ninguno es por delicadeza, es higiene que los cuida a los dos. Mándale esto a tu pareja, no para reclamar, sino para cuidarse juntos. Y dime en los comentarios cuál no sabías.
