Lun. Jun 22nd, 2026
Así es el nuevo presidente de Colombia. ¿Igual que Bukele?

Un niño sencillo y trabajador que a los 11 años ya se ganaba la vida vendiendo comida acaba de convertirse en el nuevo presidente de Colombia. No es político, no nació millonario, y aun así, la gente lo eligió a él.

Cuando un país lleva años viviendo con miedo, la gente deja de buscar a los políticos de siempre y empieza a buscar soluciones. Por eso Colombia acaba de elegir a un hombre que promete enfrentar al crimen con mano firme. Algunos ya le llaman el "Bukele colombiano", pero antes de ponerle una etiqueta, vale la pena conocer la historia que hay detrás de Abelardo de la Espriella.

Hay decisiones que marcan a una nación entera. Colombia acaba de tomar la suya, y eligió a un hombre al que muchos ya llaman "el Bukele colombiano". Pero detrás de ese apodo hay una historia que pocos conocen. Desde México, con todo el respeto y el cariño que le tenemos a Colombia, te contamos quién es realmente Abelardo de la Espriella.

Su historia no empieza en un palacio, ni entre lujos. Empieza en las calles calurosas de Montería, en la costa Caribe, donde creció un niño sencillo, criado con valores y con unas ganas enormes de salir adelante. A los once años, mientras otros jugaban, él ya se levantaba a trabajar en dos pequeños kioscos de comida. Desde chiquito entendió el valor del esfuerzo y del sacrificio: que en la vida, lo que se quiere, se gana trabajando.

Con los años, ese muchacho se convirtió en abogado. Fundó su propia firma desde cero y se hizo un nombre defendiendo causas que tocaron el corazón de todo un país. Estuvo del lado de Natalia Ponce de León, la joven atacada con ácido, y su lucha ayudó a que naciera una ley que hoy protege a muchas víctimas. Ahí mostró de qué estaba hecho: alguien que no le tiene miedo a las peleas difíciles.

Pero Abelardo no es solo abogado. Es un hombre de muchas pasiones: ha escrito libros, ha grabado música, ama el arte, la moda… y por encima de todo, ama a su familia: su esposa y sus cuatro hijos, el motor de su vida.

Entonces llegó el momento que cambiaría todo. En un país cansado del miedo, donde la violencia, el narcotráfico y los grupos armados le habían robado la paz a tantas familias, Abelardo de la Espriella alzó la voz con un mensaje claro y sin rodeos: se acabó la blandura con los criminales.

Su promesa fue directa al corazón de millones: mano firme, autoridad, y cero tolerancia con quienes le han hecho daño a la gente buena y trabajadora. Porque un pueblo que vive con miedo no puede ser libre. Y a los criminales les mandó un mensaje que retumbó en toda Colombia: se les acabó la fiesta.

El pasado 21 de junio, los colombianos hablaron en las urnas. Y eligieron el camino de la firmeza. El 7 de agosto, ese niño que vendía comida en Montería se convertirá oficialmente en el presidente de Colombia.

Desde México, donde tantos llevamos a Colombia en el corazón, le deseamos a ese pueblo hermano fuerza, paz y un futuro donde sus hijos puedan crecer sin miedo. Porque cuando a Colombia le va bien… a toda Latinoamérica se le ilumina el alma.