Lun. Jun 22nd, 2026
Le prestó la cuenta de banco a su amigo, y le dieron 20 años de prisión

Él no robó, no vendió droga, no estafó a nadie. Lo único que hizo fue prestarle su cuenta de banco a un amigo para recibir un depósito. Hoy está sentenciado a 20 años de prisión por lavado de dinero. Y lo más grave: esto le puede pasar a cualquiera, quizás hasta a ti. Te explico cómo funciona. Envía esta información al grupo de WhatsApp de tu familia; esta información los puede proteger de un problema muy grave.

En México existe un delito que se llama "operaciones con recursos de procedencia ilícita". Es el nombre legal del lavado de dinero, y está en el artículo 400 Bis del Código Penal Federal. Y dice algo muy simple: si por tu cuenta pasa dinero sucio —de fraudes, extorsiones, narco, lo que sea— tú respondes por ese dinero. La pena base va de 5 a 15 años, pero con agravantes, o si el caso se conecta con delincuencia organizada, la condena puede irse mucho más arriba.

Y aquí viene la parte que nadie te dice: no necesitas saber de dónde venía el dinero para que te procesen. A la Fiscalía le basta con demostrar que "debías sospechar". ¿Y cómo lo demuestran? Fácil: te depositaron cantidades que no corresponden a tus ingresos, recibiste dinero de gente que ni conoces, o te dieron una "comisión" por el favor. Con eso, tu defensa de "yo nomás presté la cuenta" se cae solita.

A esto se le conoce como ser una "mula de dinero". Y las redes de fraude las reclutan todos los días: el amigo que "tiene bloqueada su cuenta", el conocido que te ofrece una lana por recibir unos depósitos, o hasta ofertas de "trabajo desde casa" donde tu única función es recibir y reenviar transferencias. Todas son la misma trampa.

Entonces, grábate esto: tu cuenta de banco es como tu firma. Todo lo que pasa por ella, lo estás firmando tú. No la prestes. Ni a tu amigo, ni a tu primo, ni a tu pareja. Si alguien de verdad necesita recibir un depósito, que abra su propia cuenta: es gratis y se hace en minutos.

Un favor de cinco minutos te puede costar veinte años. No lo hagas.