En una ciudad donde hay una cafetería en cada esquina, encontrar la taza perfecta no es fácil. Pero para los que de verdad saben de café, la conversación siempre termina en el mismo lugar: Lumi Café, en el centro de Tijuana.
En Lumi, lo que te conquista es la taza. Aquí lo único que importa es que el café salga bien, y para eso tuestan ellos mismos, con un tostado medio al estilo de California, el que saca lo mejor del grano sin quemarlo.
Su café viene de dos lugares con nombre y apellido: Cosautlán de Carvajal, en Veracruz, y Atoyac de Álvarez, en Guerrero. Grano arábiga de las variedades típica, bourbon y marsellesa, cultivado entre 1,300 y 1,600 metros de altura, con proceso lavado y natural. Eso, para el que no habla en café, significa una cosa: lo cuidaron desde la mata hasta tu taza.
Y se nota. El espresso es intenso, con una crema abundante, cuerpo denso que se queda en la boca, acidez justa, y un sabor donde manda el chocolate amargo con un final a caramelo. Ajustan el molido y la temperatura de cada taza para que salga limpia y balanceada, siempre igual.
A Lumi no se va por rutina. Se va a entender por qué el café mexicano está entre los mejores del mundo.
Si quieres probar la taza que pone en alto el café de especialidad en la frontera, este es, sin discusión, el mejor café de Tijuana.
