Tu hijo va a olvidar esa calificación. Lo que no va a olvidar es lo que le dijiste cuando llegó con la boleta. Soy maestro, he dado clases desde kínder hasta universidad, y esto es lo que tienes que hacer.
Pásale esto por WhatsApp a los papás del grupo de la escuela.
SI ESTÁS ENOJADO, ESPERA
No hables en caliente. Dile: “Lo platicamos en la noche”. Lo que digas enojado se le queda grabado, y lo único que aprende es a esconderte la próxima boleta.
PREGUNTA, NO REGAÑES
Cambia el “¿por qué eres tan flojo?” por “¿qué parte se te hizo difícil?”. Una mala calificación casi siempre tiene una razón, y muchas veces no es flojera: no entendió un tema desde el principio, se pone nervioso en los exámenes, tiene un problema con algún compañero, no duerme bien o no ve bien el pizarrón. Si no preguntas, nunca lo vas a saber.
HABLA CON SU MAESTRO
Nosotros vemos cosas que en casa no se ven: si se distrae, con quién se junta, en qué se atora. Pide una cita y pregúntale qué ve en clase. Vas a salir con más respuestas que con cualquier regaño.
NO LO COMPARES
Nada de “tu hermano sí saca dieces” o “tu primo nunca reprueba”. Compararlo no lo motiva, lo hace sentir menos.
HAGAN UN PLAN CHIQUITO
Quitarle todo un mes no le enseña a estudiar. Mejor pónganse de acuerdo en una o dos cosas concretas: una hora fija para la tarea, el celular fuera del cuarto en la noche, repasar 15 minutos antes del examen. Pocas cosas, pero que se cumplan.
Y cuando suba, aunque sea un poco, reconócelo. Dile que viste su esfuerzo. Eso lo empuja más que cualquier castigo.
Una calificación dice cómo le fue en un examen. No dice quién es tu hijo.
SÍGUEME. CADA DÍA HAY UN CONSEJO NUEVO PARA PAPÁS.
