Arriba, millones de turistas apuestan en los casinos; abajo, en la oscuridad, hay gente que hizo su casa en los túneles por donde corre el agua cuando llueve.
Debajo de Las Vegas hay más de 300 kilómetros de túneles. Se construyeron para que el agua de las tormentas no inunde las calles. Pero con el tiempo, cientos de personas se fueron a vivir ahí. Una organización que les ayuda calcula que podrían ser hasta 1,500.
¿CÓMO VIVEN?
Duermen en casas de campaña o en camas armadas con lo que encuentran en la basura. Usan una cubeta como baño. Sacan agua de los hidrantes de la calle y se mueven en bicicleta, porque allá abajo una bici vale como un carro. Por eso se la roban, y por eso pelean por ella.
En algunos tramos se oyen los carros pasando encima de sus cabezas. Y a través de las rejillas se alcanzan a ver las luces de los hoteles más famosos de la ciudad. Están en el centro de todo, pero nadie los ve.
EL PELIGRO QUE BAJA DE LAS MONTAÑAS
Lo que más miedo les da no es la oscuridad ni las ratas. Es la lluvia. Puede estar haciendo sol en la ciudad, pero si llueve en las montañas, el agua baja y llena los túneles en minutos. No hay alarma. Lo único que les avisa es el ruido del agua. Cada año, el agua se lleva a una o dos personas. Adentro hay cruces, rosas y mensajes para los que no alcanzaron a salir.
¿QUIÉNES SON?
Casi nadie llega ahí por gusto. Hay quien un día tuvo casa con alberca, gente con adicciones y personas que llegaron a buscar trabajo y les robaron todo, hasta sus papeles. Sin identificación no pueden rentar ni trabajar, y cada día es más difícil salir.
Uno de ellos era padre de 3 hijos. Hoy vive en un túnel y lleva 10 años sin verlos. Su hijo acaba de cumplir 17.
Otro, de 57 años, comparte su rincón con una gatita. Alguien prendió fuego cerca y ella se quemó de la nariz a la cola. Cinco días después, él decía que seguía aguantando, gracias a Dios.
Arriba, la ciudad brilla. Abajo, cientos de personas sobreviven en la oscuridad, a una tormenta de perderlo todo.
