No siempre gana el más grande.
A veces, como en la historia de David y Goliat, basta con tener valentía, corazón y la convicción de no rendirse.
Cabo Verde llegó como la selección más pequeña del Mundial, pero hizo sufrir a varias de las potencias más grandes del planeta y se ganó el respeto de millones de aficionados.
Porque en el deporte, el tamaño no siempre define la grandeza
