GRACIAS ITALIA. Hay cosas que no tienen precio. No porque valgan millones, sino porque llevan dentro la memoria de quienes fuimos. Esta semana, 27 piezas de nuestra historia —figuritas de barro, cabecitas teotihuacanas, hasta fósiles milenarios— emprendieron el viaje de vuelta a casa.
Salieron de México robadas, escondidas, vendidas en subastas… pero hoy regresan a la tierra que las vio nacer. Porque el patrimonio de un pueblo no se vende. Se abraza, se cuida y se recuerda.
