Lun. Jun 22nd, 2026
Un mexicano creó El Pollo Loco y perdió el nombre de su propio negocio en Estados Unidos. Pero hizo lo que nadie esperaba

Esto hizo un mexicano después de perder el nombre de su negocio: le ganó en tribunales a la empresa gringa, y le ordenaron pagarle 22 millones de dólares.

Se llama Juan Francisco Ochoa, aunque todos le dicen Pancho. A mediados de los años 70 abrió en Guasave, Sinaloa, un local de pollo asado con las recetas de su familia. Le puso un nombre que nadie olvida: El Pollo Loco.

Pegó tanto que para 1979 ya tenía 85 restaurantes en 20 ciudades del norte de México.

En 1980 se fue por más. Abrió el primero en Estados Unidos, en la calle Alvarado de Los Ángeles, y también pegó.

Pero en 1983 vendió sus restaurantes de Estados Unidos a una cadena gringa por unos 11 millones de dólares. Y en ese contrato se le fue lo más valioso: el derecho a usar el nombre de su propio negocio allá.

Hoy hay cientos de El Pollo Loco en Estados Unidos. Ninguno es suyo.

Cualquiera se hubiera rendido. Pancho no.

En 1987 abrió en Laredo, Texas, una nueva cadena: Taco Palenque. Empezó otra vez desde abajo, y hoy tiene restaurantes por todo el sur de Texas.

Y cuando la empresa que le compró no cumplió el acuerdo que tenían para crecer juntos, Pancho la demandó. Fueron 3 años de pleito. Al final, el tribunal le dio la razón y le ordenó a la empresa pagarle 22 millones de dólares.

Perdió el nombre en un país, pero no perdió las ganas.

Y dejó una lección para cualquiera que tenga un negocio: la receta te la pueden copiar. Lo que la gente busca es tu nombre. Cuídalo como lo más valioso que tienes, porque lo es.