¿Te has fijado que los mensajes más hermosos siempre llegan tarde? "Era un gran hombre." "Ojalá le hubiera dicho cuánto lo quería." Los decimos en velorios, en publicaciones de despedida, en tumbas... cuando la persona ya no puede escucharlos. Es como si el amor existiera, pero estuviera dormido... y solo la tragedia lo despertara. Hoy te quiero proponer algo diferente: díselo hoy. Eso que le dirías en un velorio, díselo hoy. No mañana, que podría ser tarde.
Así que este es el reto: hoy, antes de que termine el día, toma tu teléfono y escríbele a esa persona que amas. Dile lo que significa para ti, lo que aprendiste de ella, lo orgulloso que estás de tenerla. No importa si suena raro, no importa si te da pena. Te aseguro que ese mensaje lo va a guardar para siempre. Porque las flores se dan en vida... y las palabras también.
