Nos enseñan a manejar, pero nadie nos enseña qué hacer cuando el carro falla. Y ahí es donde muchas terminan tiradas en la carretera, esperando ayuda o pagando de más. Estas tres cosas se revisan en diez minutos y te pueden ahorrar una noche entera a media carretera. Envía esta información al grupo de WhatsApp de tu familia; esta información los puede proteger de un problema muy grave.
UNO: LA REFACCIÓN TAMBIÉN SE PONCHA
Casi nadie lo sabe, pero la llanta de refacción pierde aire aunque nunca se usa. Muchas la cargan ponchada desde hace años. Ábrela, tócala, y revísale la presión cada seis meses o antes de cualquier viaje largo. Si la tuya es de las chiquitas, las que llaman galleta, es solo de emergencia: no pases de ochenta por hora y llega directo a la llantera.
DOS: TENER LLANTA NO ES TENER HERRAMIENTA
Necesitas gato y llave de cruz, y en muchos carros vienen guardados en lugares distintos. Sácalos hoy y asegúrate de que estén completos. Y haz algo que casi nadie hace: intenta aflojar un birlo en tu cochera. Si no puedes con tu propia fuerza, mejor saberlo ahí que de noche en la carretera.
TRES: EL BIRLO DE SEGURIDAD
Muchos carros traen un birlo distinto en cada llanta, y solo se quita con un dado especial. Sin ese dado, ni tú ni la llantera pueden bajar la llanta, y ahí es donde terminan barrenándolo y cobrándote carísimo. Búscalo hoy: casi siempre está en la guantera, en la cajuela junto a la refacción o debajo del asiento. Tómale foto y déjalo siempre en el mismo lugar. Si compraste el carro usado y nunca te lo entregaron, pídelo o mándalo hacer antes de que lo necesites.
Y un último dato: guarda en tus contactos el número de asistencia vial de tu seguro. Muchas pólizas ya incluyen el cambio de llanta sin costo, y la mayoría de la gente nunca lo usa porque no sabe que lo tiene.
