Un niño venezolano de 11 años permaneció atrapado 3 días bajo los escombros, aferrándose a la vida mientras el mundo entero lo buscaba.
Cuando parecía que el tiempo se agotaba, un equipo de rescate del Ejército Mexicano logró encontrarlo con vida. Pero hubo un momento que conmovió a todos: mientras lo cargaban, uno de los soldados no dejó de hablarle con cariño, haciéndole preguntas para mantenerlo despierto y recordarle que ya estaba a salvo.
Ese niño no solo fue rescatado por la fuerza de unas manos. También por la esperanza, la preparación y el enorme corazón de quienes nunca dejaron de buscar.
Gracias a todos los rescatistas que hoy siguen arriesgando su vida para salvar la de alguien más. México y Venezuela siempre serán pueblos hermanos.
