Tantas veces le dijo "el sábado te llevo al parque, mi amor".
Y el sábado llegaba con trabajo, con cansancio, con un "la próxima sin falta".
Hoy ese carrito quedó vacío en medio de los escombros, esperando un paseo que nunca llegó.
Y es que la vida no nos avisa cuándo será la última vez que podamos cargar a un hijo, tomar una mano, decir "te amo".
No dejes para mañana el abrazo que puedes dar hoy.
El trabajo siempre estará. Las personas que amas, no siempre.
Si tienes a quién abrazar, abrázalo ahora.
Porque hay parques, llamadas y "te quiero" que, si se aplazan demasiado, se quedan para siempre sin pronunciar.
