Durante más de 300 años, millones de africanos fueron arrancados de sus pueblos, separados de sus hijos y llevados en barcos a otros continentes. Les quitaron su tierra, su nombre y su libertad.
Ghana, con el respaldo de la Unión Africana, llevó a la ONU una petición que esperó siglos: que el mundo llamara a esa tragedia por su nombre.
El 25 de marzo de 2026, la Asamblea General aprobó la resolución con 123 votos a favor y reconoció la trata de africanos esclavizados como el crimen más grave contra la humanidad. También pidió que los países hablen de disculpas y de reparaciones.
Para los pueblos africanos y para sus descendientes en todo el mundo, no se trata solo del pasado. Es la memoria de sus abuelos y la dignidad de sus hijos.
Ninguna resolución devuelve una vida. Pero reconocer la verdad es el primer paso para sanar.
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