Él no quiere sexo. Quiere sentir que lo eliges.
Suena fuerte, pero es verdad. Cuando te busca, muchas veces no busca tu cuerpo… busca saber que sigues ahí. Que entre la rutina, el cansancio, los mensajes que tardan en llegar y las discusiones de siempre, todavía lo escoges a él.
Porque nadie le enseñó a decir "me siento solo". Nadie le enseñó a decir "tengo miedo de que ya no te interese". Así que lo dice de la única forma que aprendió: buscándote, escribiéndote, acercándose.
Y cuando tú lo rechazas sin explicar, él no escucha "hoy estoy cansada". Él escucha "ya no eres importante para mí". Aunque tú jamás lo hayas pensado.
Ahí empieza el silencio. Él se aleja para no incomodar. Tú crees que ya se le pasó el interés. Y dos personas que se gustan, que apenas se están conociendo o que llevan años, terminan alejándose… por una historia que ninguno de los dos dijo en voz alta.
La verdad es que casi nunca sufrimos por lo que pasa, sino por lo que imaginamos. Él no quería sexo. Quería que le recordaras que, entre todas las opciones del mundo, todavía lo eliges a él.
