La pensión alimenticia no es dinero para mamá ni dinero que papá regala. Es un derecho de los hijos.
Y casi siempre termina en el mismo pleito. Muchos papás dicen que no saben en qué se gasta lo que dan, que se va en salidas o en uñas. Y muchas mamás dicen que no alcanza ni para la comida, los zapatos, la escuela y la nieve del parque los domingos.
Aquí no se trata de quién tiene la razón. Lo importante es que a los niños no les falte nada.
Por eso, la senadora Ruth González, del Partido Verde Ecologista de México, propone que una parte de la pensión también pueda pagarse directamente con comida, ropa y calzado.
Hoy la ley ya permite pagar la pensión en especie, pero no dice cómo. No hay reglas claras de qué cuenta, cuánto vale ni cómo se comprueba. Por eso, cuando los papás no se ponen de acuerdo, se vuelve otro pleito.
La idea es que el juez, o los papás de común acuerdo, dejen por escrito qué parte se paga en especie: la despensa, los uniformes, los zapatos, los útiles. Y que también se pueda pagar directo la colegiatura o el doctor.
Lo que se entregue tendría que ser lo que los niños necesitan, de su talla y para su edad, y valer lo mismo que el dinero que reemplaza. No serviría para bajar la pensión ni para dar cosas que nadie pidió.
Lo demás seguiría en dinero, porque la renta, la luz y el gas no se pagan con zapatos.
Y si no se entrega lo que toca en especie, se cobraría en dinero, como cualquier pensión que no se paga.
Así, quien paga sabe que su dinero llegó a sus hijos, y la mamá ya no tiene que estirar la pensión para cubrir lo básico.
¿Estás de acuerdo?
