No hace falta llegar perfecto con Dios. El Papa León XIV les pidió a los jóvenes que se acerquen a Él también con sus heridas y sus dificultades.
El Papa les recordó las palabras de San Juan Pablo II: “¡No tengan miedo! ¡Abran de par en par las puertas a Cristo!”. Y les dijo que esas palabras son para cada uno de ellos.
No tienes que tener tu vida resuelta. Puedes llegar con tus sueños, pero también con lo que te duele.
Dios no te llama por lo que has logrado ni por lo que te salió mal. Te llama por tu nombre. Y quiere devolverte la esperanza y la alegría.
Como dice el Evangelio: “Tengan valor: yo he vencido al mundo”.
