Quiñones se enamoró de México… y también de una mexicana. Ana Gabriela Amato no solo es el amor de su vida y la madre de sus hijos; también ha sido su refugio en los momentos más difíciles.
Tras la eliminación de México, le dedicó un mensaje que conmovió a miles de aficionados:
“Gracias. A toda una nación nos diste alegría, esperanza y un Mundial lleno de emoción. Nunca dejes de soñar.”
Y cerró con una frase llena de amor:
“En tu barco siempre, en las buenas y en las malas.”
Porque el verdadero amor no solo aplaude los triunfos. También abraza las derrotas, levanta el ánimo y recuerda que ningún resultado puede borrar todo lo que se hizo con el corazón. Así son las mujeres mexicanas: compañeras en las buenas… y, sobre todo, en las malas.
