Mié. Feb 25th, 2026

Un policía municipal en Estados Unidos puede ganar más de 100 mil pesos mensuales, alrededor de 70 a 90 mil dólares al año, dependiendo de la ciudad y la experiencia.
La pregunta no es solo cuánto ganan.
La pregunta es qué les permite ese salario.

En muchas ciudades, el sueldo de un oficial alcanza para pagar una casa, mantener a su familia y vivir con estabilidad. No es una vida de lujo, pero sí una vida digna.
Eso cambia todo.

Un policía que puede pagar su casa, que tiene seguro médico, retiro y estabilidad financiera, tiene menos presión económica diaria.
Puede concentrarse en su trabajo sin estar pensando cómo completar la renta o qué pasará si se enferma.

Y cuando volteamos a México, la realidad es muy distinta.
Muchos policías municipales trabajan jornadas largas, enfrentan riesgos similares o incluso mayores, pero con ingresos que apenas alcanzan para cubrir lo básico.
No hablamos de lujos. Hablamos de lo mínimo.

Eso no justifica la corrupción.
Pero sí ayuda a entender por qué la diferencia estructural es tan profunda.

Un país que quiere seguridad real necesita policías bien preparados… y también bien pagados.
Porque exigir honestidad sin ofrecer dignidad es una contradicción.

Si queremos mejores resultados, la conversación no solo debe ser sobre castigo o disciplina.
También debe ser sobre condiciones, salarios y oportunidades.

La diferencia no es solo económica.
Es estructural.