Es campeón del mundo, pero primero es papá. La mayoría de los futbolistas eligen equipo por dinero, títulos o fama. Cucurella tiene otra prioridad: su hijo Mateo, que tiene autismo, y encontrar el lugar donde él pueda estar bien. Su familia cambió de país entero buscando la escuela adecuada. Cuando escuchas cómo habla de su hijo, entiendes todo. Estas son las 3 razones por las que el mundo lo ama...
Puso a su hijo por encima de todo
Cuando Mateo no logró adaptarse a una escuela convencional, Marc y su esposa Claudia no se rindieron: buscaron hasta encontrar un centro especializado donde su hijo por fin recibió el apoyo que necesitaba, aunque eso significara mudar a toda la familia de país. Para muchos futbolistas, el club lo es todo. Para Cucurella, el club correcto es donde su hijo puede ser feliz.
Convirtió su dolor en ayuda para miles
Antes del diagnóstico, él y Claudia volvían a casa llorando sin saber qué le pasaba a su hijo. Pudo guardarse esa historia. Decidió contarla. Habla del autismo de Mateo abiertamente para que otras familias que están perdidas se sientan menos solas. Un campeón del mundo usando su fama para eso... por cosas así se gana el corazón de la gente.
Habla de su hijo con orgullo, nunca con lástima
"Las personas autistas son gente normal con sus particularidades. Si todos fuéramos iguales, sería muy aburrido", dice Marc. Y cuenta que cada avance de Mateo le llena más que cualquier victoria. No esconde a su hijo, lo presume. No pide compasión, pide comprensión. Esa es la diferencia entre un famoso... y un ejemplo.
Al final, la respuesta es simple: el mundo no ama a Cucurella por cómo defiende una cancha, sino por cómo defiende a su familia. Los títulos se celebran un día. Lo que él hace por Mateo se aplaude para siempre. Porque puedes ganar una Copa del Mundo... pero ser un gran papá es el único trofeo que tu hijo va a recordar.
