Un migrante que estuvo 10 años en Estados Unidos y fue deportado tiene un mensaje urgente para todos los migrantes. "Aprovechen el tiempo. No estén gastando. Ahorren. Hagan sus cosas en sus países. Porque, mientras uno es indocumentado, lo pueden deportar en cualquier momento. Solo mírenme a mí."
Su historia es la historia de miles. Cruzó el desierto en 2015. Llegó pensando que su vida ya estaba hecha. Todo lo que ganaba se lo gastaba: salidas, amigos, diversión. Nunca pensó que lo iban a deportar. Hoy vive con su esposa y sus cinco hijos en la casa de sus papás, empezando de cero, sin ahorros, sin casa propia, sin negocio… y con la mirada llena de un arrepentimiento que ya no se puede deshacer.
Y lo más duro es que no es un caso aislado. Con las redadas masivas y las deportaciones aceleradas de los últimos meses, miles de migrantes están siendo regresados a sus países con lo que traen puesto. Familias enteras separadas. Hijos nacidos allá que no hablan español. Mujeres que tuvieron que regresarse con sus esposos para no quedar solas y endeudadas. Una década de trabajo, en algunos casos dos, que se evaporan en cuestión de horas.
Por eso vale la pena escuchar el consejo de quien ya lo vivió. Si tú o alguien que amas está allá, estas son las recomendaciones que la experiencia (dolorosa) está dejando:
- 1. Ahorra como si te fueran a deportar mañana. Porque puede pasar. Una redada, un retén, un accidente, una multa. No importa cuántos años lleves, hoy nadie está blindado.
- 2. Invierte en tu país, no solo en allá. Construye una casa, abre un negocio, compra un terreno, paga una carrera. Que el dinero del sacrificio se quede de tu lado, no del lado que te puede sacar en cualquier momento.
- 3. No vivas para divertirte. Vive para construir. Los amigos, las salidas, las marcas y los carros se van con la deportación. La casa que construiste para tu madre, no.
- 4. No acumules deudas en Estados Unidos. Tarjetas, financiamientos, créditos altos. Si te deportan, esas deudas no se van: se quedan en tu historial y muchas veces caen sobre la familia que dejas allá.
- 5. Ten un plan de regreso, aunque no quieras pensarlo. Documentos en orden, dinero en una cuenta accesible desde tu país, copias de identificaciones, contacto con familia, papeles de los hijos. Tener un plan no significa rendirse: significa estar preparado.
- 6. Manda dinero, pero manda con estrategia. No solo para gastos: para inversión. Que cada envío te acerque a tener algo tuyo en tu tierra.
- 7. Habla con tu familia abiertamente. Que tu pareja, tus hijos y tus papás sepan qué hacer si algo pasa. El silencio y "después le digo" es lo que deja a las familias destrozadas cuando llega la noticia.
Ahorra, construye allá y aquí, y prepárate para cualquier escenario.
Porque al final, el migrante que regresa con algo entre las manos, no regresa derrotado. Regresa victorioso.
