No todos los héroes usan capa.
Algunos llevan casco y pala, y levantan escombros con sus propias manos buscando una señal de vida.
Otros llevan estetoscopio y maletín, y curan heridas en medio del polvo y las réplicas.
Otros llevan solo su voz y un abrazo, para sanar las heridas que no se ven.
Y otros... caminan en cuatro patas, con un olfato entrenado para encontrar vida donde el silencio parecía haberlo cubierto todo.
Todos con algo en común: una bandera azul y blanco... y un corazón salvadoreño.
