Por más increíble que suene, este es uno de los escándalos más grandes de la historia de los Mundiales y se le conoce como “el bidón de Branco”.
Ocurrió en los octavos de final del Mundial de Italia 1990, en el partido entre Argentina y Brasil. Hacía muchísimo calor y, en un momento en que el juego se detuvo para atender a un lesionado, el cuerpo técnico argentino entró a la cancha con asistencia médica y varios bidones de agua.
El lateral izquierdo de Brasil, Branco, se acercó cansado a pedir agua. Los argentinos le dieron un bidón de color verde. Según Branco y las confesiones posteriores de varios integrantes de la selección argentina, esa agua contenía un sedante mezclado con agua, señalado durante años como presunto Rohypnol. También se afirmó que el equipo argentino llevaba bidones de distintos colores para distinguir cuál podía beber su propio plantel.
A los pocos minutos, Branco empezó a sentirse mareado, atontado y con la visión borrosa. Jugó el resto del partido sintiéndose fatal, y Argentina terminó ganando 1 a 0 con un gol de Claudio Caniggia tras una jugada genial de Diego Maradona.
Durante 14 años, esto se trató como un mito o una simple queja de Brasil. Pero en 2004, el propio Maradona habló del episodio entre risas en la televisión argentina y dio a entender que el agua había sido adulterada. Años después, otros integrantes de aquella selección también hicieron declaraciones que reforzaron la versión de Branco.
A pesar de la gravedad del caso y de esas confesiones posteriores, la FIFA nunca investigó formalmente el episodio en su momento ni sancionó a Argentina. Cuando varios protagonistas hablaron públicamente años después, ya no existía una posibilidad real de reabrir el caso en el ámbito deportivo.
