En ese momento, Gilberto Mora era solo un niño admirando a uno de sus ídolos. Años después, el fútbol volvió a juntarlos, pero ahora como compañeros de la Selección Mexicana. Durante el Mundial compartieron consejos, risas y una amistad que terminó convirtiéndose en una de las historias más bonitas del torneo.
En ese momento, Gilberto Mora era solo un niño admirando a uno de sus ídolos. Años después, el fútbol volvió a juntarlos, pero ahora como compañeros de la Selección Mexicana. Durante el Mundial compartieron consejos, risas y una amistad que terminó convirtiéndose en una de las historias más bonitas del torneo.
