Todos dicen que Inglaterra es favorita. Y sí, probablemente lo sea. Pero hay algo que muchos están ignorando: este México ya no juega como el de hace unos años.
Hoy tiene a Javier Aguirre, un entrenador que sabe competir contra gigantes. Tiene a Rafa Márquez, una leyenda que desde el banquillo estudia cada detalle del rival. Y tiene a un grupo de jugadores que dejó de sentirse menos que nadie.
Además, hay otro factor que puede pesar muchísimo: el partido será en el Estadio Azteca, con cerca de 100 mil mexicanos empujando desde las gradas. Jugar en casa, con esa presión a favor y una afición que nunca deja de creer, siempre puede marcar diferencias.
¿Será suficiente para eliminar a Inglaterra? Nadie lo sabe. Pero lo que sí sabemos es que este partido no se juega con la historia, se juega con lo que pase esos 90 minutos. Y si México entra convencido de que puede competir, entonces ya tiene la mitad del camino recorrido.
Porque los gigantes también caen. Y cuando la Selección Mexicana deja de sentirse menos que el rival, es cuando más peligrosa se vuelve.
