Cuarenta años después, la historia se vuelve a vestir de azul. La misma camiseta con la que Diego hizo el Gol del Siglo vuelve a la cancha, ahora con Messi y sus muchachos buscando la final del mundo.
No es solo una camiseta: es memoria, es mística, es la cábala de un pueblo que nunca perdió la fe. De azul ganamos en el 86, de azul pasamos en el 98… y mañana, de azul, vamos por más.
Ojalá gane el fútbol, gane la magia, gane el espectáculo. Pero si la historia se repite como aquella tarde en el Azteca… que el mundo se prepare, porque Argentina de azul es otra cosa.
Vamos, Argentina.
