Antes de ser leyenda, fue un niño de un pueblito egipcio que viajaba 5 horas diarias en camión para poder entrenar. Hoy el mundo lo despide del Mundial, pero su historia apenas te va a enamorar. Estos son 7 datos del 'Faraón' Salah que te harán amarlo aún más.
- 1. El niño que no se rindió.
Creció en Nagrig, un pueblito agrícola del delta del Nilo. De adolescente tomaba hasta 5 microbuses y viajaba entre 4 y 5 horas DIARIAS para llegar a entrenar a El Cairo… y otras tantas de regreso. Lo hizo durante años. Sin quejarse.
- 2. Fiel a su primer amor su esposa.
Magi, es de su mismo pueblo y se conocen desde niños. Se casaron en 2013, antes de la fama y los millones. En un futbol lleno de escándalos, Salah es la excepción: cero polémicas, pura familia. Tienen dos hijas, Makka y Kayan.
- 3. Nunca olvidó de dónde viene.
Ha donado a Nagrig una planta de agua potable, apoyo para el hospital, una escuela y ayuda constante a las familias más necesitadas de su pueblo. Dicen sus vecinos que nadie que le pide ayuda se va con las manos vacías.
- 4. Perdonó al ladrón que robó a su familia.
Cuando un hombre robó en casa de su familia, su papá quería levantar cargos. Salah lo convenció de no hacerlo, le dio dinero al ladrón y lo ayudó a buscar trabajo para que cambiara de vida. Así de grande es su corazón.
- 5. El "efecto Salah" en Inglaterra.
Un estudio de la Universidad de Stanford encontró que tras su llegada al Liverpool, los crímenes de odio en la ciudad bajaron cerca de un 19% y los comentarios islamófobos entre aficionados se redujeron a la mitad. Un jugador cambió la mentalidad de toda una ciudad.
- 6. El mejor egipcio de la historia.
Máximo goleador histórico de la selección de Egipto, múltiple Bota de Oro de la Premier League, campeón de la Champions y de la Premier con el Liverpool. En África y en Anfield ya es eterno.
- 7. La humildad de un faraón.
A pesar de la fama, sigue visitando su pueblo, reza en la mezquita local y saluda a todos como uno más. Cada gol lo celebra igual: de rodillas, con la frente en el pasto, dando gracias.
Se fue del Mundial con la frente en alto, peleando hasta el último minuto contra el campeón del mundo. Los trofeos se ganan en la cancha, pero las leyendas se hacen con el corazón. Gracias por tanto, Mo.
