Oscar, de 32 años, pensó que era solo una mancha más en su piel.
No dolía.
No picaba.
No parecía algo grave.
Estaba en su brazo, pequeña, oscura, como cualquier lunar.
Y como muchas personas, decidió ignorarla.
“Seguramente no es nada”, pensó.
Pasaron los meses.
Luego los años.
La mancha seguía ahí.
A veces parecía un poco más oscura.
A veces un poco más grande.
Pero Oscar siempre encontraba una excusa para no revisarla.
Hasta que un día decidió ir al doctor.
Pero ya era tarde.
La mancha que parecía inofensiva resultó ser Melanoma, un tipo de Cáncer de piel.
Los médicos le explicaron que si se hubiera revisado antes, el tratamiento habría sido mucho más sencillo.
Pero Oscar dejó pasar demasiado tiempo.
Y eso hizo toda la diferencia.
La historia de Oscar no es única.
Cada año miles de personas descubren demasiado tarde que un pequeño lunar o una simple mancha era una señal de alerta.
Por eso los dermatólogos recomiendan poner atención a estas señales:
FORMA
Si el lunar o mancha es asimétrica, es decir, una mitad se ve diferente a la otra.
BORDES
Si los bordes son irregulares, dentados o borrosos.
COLOR
Si tiene varios tonos, como negro, café oscuro, rojizo o gris.
TAMAÑO
Si mide más de 6 milímetros o empieza a crecer.
CAMBIOS
Si el lunar cambia con el tiempo, sangra, pica o se inflama.
Si notas algo así en tu piel, no lo ignores.
Acude a un dermatólogo.
Porque a diferencia de Oscar…
tú todavía estás a tiempo. 🩺
