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 Rumores sobre la muerte de Raúl Castro: ¿se acerca el fin de una era?

PorLuis Daniel Suarez Nieto

Sep 20, 2024

Los rumores sobre la muerte de Raúl Castro han vuelto a surgir, generando expectativas de posibles cambios en Cuba. Sin embargo, el sólido control político de la isla sugiere que no hay razones para esperar transformaciones significativas en el corto plazo.

En los últimos dos años, Raúl Castro ha sido dado por muerto en redes sociales al menos tres veces. Para muchos cubanos, tanto en la isla como en el exilio, la desaparición física del exlíder sería vista como el cierre de un capítulo histórico. Muchos tienen la esperanza de que este evento marque el punto de inflexión que impulse a Cuba hacia un futuro más próspero, un ideal que el castrismo prometió en 1959, pero que no ha logrado cumplir en más de seis décadas.

Sin embargo, la dura realidad en Cuba es otra. Tras la muerte de Fidel Castro en 2016, el régimen se atrincheró en su discurso revolucionario, encabezado por la «Generación Histórica del Centenario», con Raúl Castro al frente. Aunque considerado más pragmático que su hermano, los esperados cambios que muchos vislumbraron no trajeron las reformas profundas que la isla necesitaba.

Capitalismo militar de Estado

Los cambios que sí llegaron consolidaron aún más el control del poder. Los herederos de Raúl Castro, en conjunto con la élite militar, implementaron un «capitalismo militar de Estado». Este modelo permitió a los militares monopolizar la economía y las finanzas de Cuba, mientras que la clase política vinculada al régimen se beneficiaba de grandes inversiones. Fidel Castro había limitado previamente este poder, pero tras su muerte, se impuso un modelo basado en la resistencia ideológica del «mito histórico» de la Revolución.

El resultado ha sido desalentador. Según el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, más del 90% de la población vive al borde de la pobreza extrema. La población ha disminuido a menos de 10 millones debido a un éxodo masivo, y entre 2021 y 2024, más de 738.000 cubanos han emigrado a Estados Unidos, según datos oficiales. Esto, junto con una crisis económica agravada por la inflación, ha llevado al gobierno a declarar un «estado de economía de guerra», con el mensaje claro de que, aunque no pueden resolver los problemas del país, se debe continuar resistiendo.

¿Qué cambia con la muerte de Raúl Castro?

Históricamente, la muerte de Raúl Castro representaría el fin de la última figura de la generación que lideró la Revolución de 1959 contra Fulgencio Batista. Sin embargo, su desaparición no implicaría cambios inmediatos en el panorama político de la isla. El poder ya ha sido distribuido para garantizar la continuidad del régimen, con Miguel Díaz-Canel como figura visible, pero con el verdadero control en manos de la cúpula castrista.

Raúl Castro, al igual que su hermano Fidel antes de él, ha pasado de ser una figura activa a convertirse en un referente simbólico. Mientras tanto, el neocastrismo se consolida, manteniendo el monopolio económico y financiero en manos de los herederos del régimen, utilizando el legado de la Revolución para justificar su permanencia en el poder.

A largo plazo, la única esperanza de cambio radica en la eventual pérdida de eficacia de ese mito histórico, tanto ante el pueblo cubano como ante la comunidad internacional. La redistribución del poder que suele ocurrir tras la muerte de un líder autócrata podría abrir una ventana de oportunidad, pero en el caso cubano, no hay una figura que tenga la relevancia simbólica y política de los hermanos Castro.

Impunidad política

El control político en Cuba ha sido preparado durante décadas para enfrentar cualquier transición sin perder el poder. Esta planificación ha incluido una inserción estratégica en organismos internacionales, la diplomacia, universidades y medios de comunicación, lo que permite al régimen mantener su influencia tanto dentro como fuera de la isla.

A nivel internacional, el gobierno cubano se beneficia de una serie de factores que refuerzan su sensación de invulnerabilidad. La falta de presión efectiva de Estados Unidos, el creciente interés de empresarios europeos y norteamericanos por invertir en Cuba, y la incapacidad de organismos internacionales para gestionar la crisis de derechos humanos en regímenes aliados como Nicaragua y Venezuela, contribuyen a que el régimen cubano sienta que disfruta de una impunidad política casi total.

Con la muerte de Raúl Castro, y eventualmente de otros miembros de la vieja guardia revolucionaria como Ramiro Valdés (92 años) y Guillermo García Frías (96 años), la estructura de poder se mantendría intacta. Solo un quiebre interno del sistema, algo poco probable en el corto plazo, podría desencadenar un cambio real en Cuba.

Por ahora, las esperanzas de cambio siguen siendo lejanas, incluso con la inevitable desaparición de los líderes históricos de la Revolución, que cada vez se parecen más a las figuras de un «experimento fallido», como lo describió en su momento el cantautor Silvio Rodríguez.