Israel se encuentra en un momento de alta incertidumbre, marcado por una oleada de protestas y huelgas sindicales que han sacudido al país en las últimas semanas. Estas herramientas de presión social, que han demostrado su eficacia en el pasado para derribar gobiernos, ahora ponen a prueba la resistencia política del primer ministro Benjamin Netanyahu, conocido por su capacidad de sobrevivir en situaciones adversas.
En respuesta a esta creciente presión, Netanyahu y su gabinete, compuesto en su mayoría por miembros nacionalistas de ultraderecha, han intentado frenar las manifestaciones y huelgas mediante una orden judicial. Aunque esta medida parece haber tenido cierto éxito a corto plazo, el resultado final de este conflicto sigue siendo incierto.
Este tumulto no ha surgido de la nada, sino que ha sido el resultado de meses de tensión acumulada. La frustración entre la población israelí ha aumentado debido a la falta de avances en las negociaciones para traer de regreso a los 101 rehenes que permanecen en Gaza, de los cuales se cree que 35 han fallecido. Esta situación ha dejado a Netanyahu en una posición vulnerable, especialmente mientras el país se prepara para conmemorar el aniversario del ataque del 7 de octubre por parte de Hamas, que resultó en la muerte de alrededor de 1,200 israelíes y el secuestro de otros 250.
El líder de Hamas, Yahya Sinwar, ha sabido aprovechar esta vulnerabilidad, explotando las debilidades de Netanyahu y jugando con la opinión pública israelí. Sus movimientos parecen estar calculados para socavar la determinación del primer ministro, y hasta ahora, han tenido un impacto considerable.
A diferencia de los palestinos en Gaza, los israelíes tienen la capacidad de levantarse y desafiar a sus líderes. Este espíritu de resistencia quedó claramente demostrado durante los enfrentamientos nocturnos en la autopista Ayalon de Tel Aviv, donde manifestantes chocaron con las autoridades.
En medio de las llamas y el humo denso de madera y neumáticos ardiendo, un joven dejó un mensaje claro para Netanyahu en un muro cercano: «Rehenes o revuelta.»
Este ambiente de tensión y confrontación deja al presidente de Israel en una situación crítica, sin opciones claras para navegar la tormenta política que se cierne sobre el país.