Sáb. Mar 7th, 2026

Muchas noches pasa lo mismo.

Apagas la luz, le das un beso de buenas noches…
y justo cuando parece que por fin se va a dormir, escuchas:

“Mamá… ¿me das agua?”
o
“Papá… tengo sed.”


Muchos padres piensan que es una excusa para alargar la noche.

Y a veces puede ser.

Pero muchas veces no es el agua.


Es ese último momento contigo.

Es ese minuto más de tranquilidad antes de cerrar los ojos.
Es escuchar tu voz otra vez.
Es sentir que sigues cerca.


Para un niño, la noche puede sentirse grande, silenciosa, desconocida.

Y ese pequeño vaso de agua se convierte en la forma más sencilla de decir:

“Quédate conmigo un ratito más.”


Un beso más.
Una caricia más.
Un “duerme bien” repetido otra vez.


Algún día dejarán de pedir agua antes de dormir.

Y quizá entonces recordemos que nunca fue el agua lo importante.


Era ese pequeño momento…

que querían compartir contigo antes de dormir. 💙