Expertos prevén que el triunfo de cualquiera de los candidatos en las elecciones del 5 de noviembre en Estados Unidos podría generar fuertes repercusiones en América Latina. Aunque el tema no ha sido central en la campaña, tanto Donald Trump como Kamala Harris han prometido medidas más estrictas en torno a la inmigración, lo cual podría afectar a una región que cada año ve a miles de personas migrar hacia Estados Unidos.
Para muchos en América Latina, escapar de la violencia y la pobreza sigue haciendo de Estados Unidos el anhelado «sueño americano». Sin embargo, Trump ha advertido que su gobierno pondría fin a la entrada de productos, como automóviles de México, con aranceles elevados, mientras que Harris ha reafirmado su compromiso de reforzar la seguridad en la frontera.
Donald Trump y su postura de mano dura
Trump ha prometido cerrar las fronteras, eliminar la ciudadanía por nacimiento y llevar a cabo el «mayor esfuerzo de deportación en la historia de Estados Unidos», utilizando el ejército y la Guardia Nacional. Además, busca terminar con programas de acogida como el Estatus de Protección Temporal (TPS), que en los últimos años ha beneficiado a miles de personas de Venezuela, Haití, Nicaragua y Cuba.
El director del programa para América Latina del Wilson Center, Benjamin Gedan, advierte que una política proteccionista y de deportaciones masivas podría tener un «efecto en cascada» en las economías de América Latina, particularmente en países donde las remesas son una parte crucial del PIB, como El Salvador, Nicaragua y México, el mayor receptor global.
«Trump percibe las relaciones internacionales bajo una lógica de intereses, no de amistades», señaló Eduardo Gamarra, académico de la Universidad Internacional de Florida.
Kamala Harris y su enfoque en la frontera
Kamala Harris, quien desde su papel como vicepresidenta ha impulsado medidas para abordar las causas de la migración, propone una reforma migratoria que ha recibido apoyo de algunos republicanos moderados, aunque ha sido rechazada bajo la influencia de Trump. Su plan busca fortalecer la seguridad fronteriza y reformar el sistema de asilo, además de limitar el uso del TPS para situaciones de emergencia.
Durante el mandato de Biden y Harris, los cruces fronterizos ilegales alcanzaron niveles récord, aunque han disminuido recientemente. Entre 2021 y 2023, cerca de 2 millones de migrantes cruzaron la frontera con México; solo el año pasado, 1.1 millones fueron deportados, con otros 400,000 deportados hasta junio de este año, según datos de USAFacts.
¿Qué significan estos cambios para América Latina?
Un endurecimiento de las políticas migratorias y comerciales, como lo plantea Trump, podría impactar seriamente la relación de Estados Unidos con América Latina. En cambio, Harris, aunque también propone controles más estrictos, busca un enfoque orientado a resolver las causas de la migración, algo que podría suavizar el impacto en la región.
El resultado de las elecciones en Estados Unidos no solo definirá el futuro de la migración, sino también las relaciones comerciales y la estabilidad económica para muchos países de América Latina.