El Monte Fuji, símbolo emblemático de Japón y Patrimonio de la Humanidad, ha perdido su característica capa de nieve por primera vez en 130 años. Esta situación inédita se ha dado en el mes de noviembre, cuando históricamente ya debía estar cubierto de nieve, lo que ha causado sorpresa y preocupación entre los japoneses. La Agencia Meteorológica de Japón (JMA) atribuye esta situación a un octubre inusualmente cálido, con temperaturas en la cumbre de la montaña alcanzando los 1.6 °C, un aumento significativo en comparación con el promedio histórico de -2 °C.
El fenómeno ha captado la atención en redes sociales, donde circulan imágenes del Monte Fuji sin su cono blanco, generando reacciones tanto de asombro como de alarma por las posibles implicaciones del cambio climático. Este verano y otoño, Japón ha registrado temperaturas excepcionalmente altas, lo cual parece haber influido directamente en la ausencia de nieve en una de las montañas más queridas y visitadas del país. La última nevada registrada fue el 5 de octubre del año pasado, sin embargo, en esta temporada la nieve sigue ausente, rompiendo el récord anterior de una primera nevada tardía en 2016.
El Monte Fuji ha sido, durante siglos, un sitio de peregrinación y fuente de inspiración en el arte japonés, como en la famosa serie de grabados «Treinta y seis vistas del Monte Fuji» de Hokusai. La falta de nieve en su cumbre podría afectar tanto el turismo como la cultura del lugar, a la vez que se suma a una serie de fenómenos globales que evidencian los efectos del cambio climático. Las autoridades han hecho un llamado a la reflexión sobre la necesidad de proteger el medio ambiente, ya que el Monte Fuji, además de su valor simbólico, enfrenta desafíos crecientes como la sobrepoblación turística y la acumulación de residuos.