
Tras el régimen de Maduro, hay miles de funcionarios de seguridad cubriendo sus espaldas y acatando cada mandato. Eso es lo que hace el Gobierno. Entre ellos, destaca un hombre que protagoniza el miedo en Venezuela: su nombre es Alexander Granko Arteaga, conocido como uno de los responsables de cientos de castigos, detenciones y agresiones. A pesar de su reputación, es uno de los hombres más respetados en las filas del chavismo.

Granko Arteaga es un militar venezolano con el grado de coronel de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y pertenece a la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), conocida por ser el brazo armado del régimen en conjunto con el CEDI. Su especialidad es la detención y castigo de presos políticos en Venezuela. Durante su tiempo como director de la Dirección de Asuntos Especiales (DAE), cientos de personas fueron víctimas de sus tratos, y es considerado autor material de algunos de los peores crímenes registrados en los últimos años en Venezuela.

El 15 de enero de 2018, dirigió la operación en la que resultó sin vida el piloto Óscar Pérez, junto con al menos otras seis personas. Durante su tiempo al mando de la DGCIM, también ciudadanos norteamericanos fueron capturados y detenidos de forma arbitraria. Granko Arteaga es responsable de llevar a cabo falsificaciones de pruebas para incriminar, encarcelar y perseguir a opositores, lo que le permitió ser ascendido con un salario más alto y absoluta impunidad, sembrando el miedo entre la población.
A través de la Operación Tun Tun, Granko Arteaga amenaza con cárcel y castigo a cualquiera que se atreva a expresar su descontento con la dictadura. Esta operación tiene como objetivo perseguir a todos los violentos, conspiradores y complotadores. Por todas estas acciones, ha sido señalado en informes de las Naciones Unidas por múltiples violaciones de derechos humanos, y desde 2019 ha sido objeto de sanciones por parte de la Unión Europea y Estados Unidos.

Los videos publicados por el teniente coronel en sus redes sociales muestran la crueldad con la que actúa, y representan el rostro de la represión en una dictadura que el mundo contempla con pasividad. Esta es la gente con la que Maduro busca gobernar, lo más inhumano que se ha visto en Venezuela.