Hartos de las extorsiones, secuestros y desapariciones, los habitantes de la comunidad purépecha de San Ángel Zurumucapio, en Michoacán, han decidido levantarse en armas contra los grupos criminales que han asolado la región. Ubicada en el municipio de Ziracuaretiro, a tan solo 16 kilómetros de Uruapan, esta comunidad se ha convertido en un objetivo para los delincuentes debido a su próspera producción de aguacate.
Extorsiones y secuestros al alza
Productores locales, en especial los grandes aguacateros, se han visto bajo una fuerte presión por parte de los criminales, quienes exigen cuotas de hasta dos o tres millones de pesos. «Se llevan a los grandes productores y les exigen grandes sumas de dinero», cuenta uno de los afectados.
Además, familiares de personas desaparecidas aseguran que muchos de ellos son secuestrados para pedir rescate, y aunque algunos son liberados con vida, otros no corren la misma suerte. La incertidumbre y el miedo son constantes entre los habitantes.
La respuesta comunitaria: vigilancia y resistencia
Desde el pasado fin de semana, los habitantes organizados han comenzado a vigilar las calles y accesos de su comunidad, conformada por alrededor de seis mil personas. Su objetivo es evitar más secuestros y extorsiones, manteniéndose firmes en su decisión de defenderse.
Uno de los productores de aguacate relata que, aunque existe miedo, la comunidad ha decidido no ceder ante las amenazas. «Nos amenazan con desaparecer a nuestros hijos si no pagamos, pero estamos decididos a resistir», asegura.
Marcha por la paz y apoyo de comunidades vecinas
La semana pasada, cientos de personas, incluidas mujeres, hombres, niños y ancianos, marcharon por la paz, exigiendo el fin de la violencia. Durante la marcha, José Luis Maximiliano, consejero presidente de San Ángel Zurumucapio, envió un mensaje claro a los grupos criminales: «Desde aquí les mando un mensaje de paz. Ojalá entiendan que aquellos que humillan y asesinan a nuestros habitantes con un arma en la mano deben detenerse».
El levantamiento de San Ángel Zurumucapio ha inspirado a otras 12 comunidades con autogobierno indígena, que han sumado fuerzas enviando a sus kuarichas, guardias comunitarios armados legalmente, para reforzar la seguridad en la región.
Un clamor por la seguridad
Durante la manifestación, José Luis Maximiliano concluyó con un llamado contundente: «San Ángel tiene sed de seguridad. No somos violentos, lo único que queremos es vivir en paz».