De cara a 2025, Argentina se enfrenta a un panorama económico complejo marcado por el presupuesto presentado por el presidente Javier Milei. El mandatario ha prometido mantener una política de austeridad estricta con el objetivo de erradicar el déficit fiscal crónico que ha afectado al país por décadas.
En un discurso directo ante el Congreso, Milei destacó que este plan es crucial para estabilizar la economía argentina, enfocándose en reducir el gasto público y equilibrar las finanzas. Rompiendo con la tradición, el presidente presentó personalmente el presupuesto en lugar de delegarlo en su ministro de Economía, subrayando que vetará cualquier medida que comprometa su estrategia.
A pesar de que Milei controla solo el 15% de los escaños en el Congreso, ha dejado claro que nada lo detendrá en su plan de austeridad. Las semanas venideras serán clave, ya que enfrentará negociaciones difíciles con la oposición, que busca aumentar salarios y pensiones para aliviar las dificultades económicas de los argentinos.
Desde que asumió el cargo, Milei ha implementado recortes drásticos en el gasto público, logrando un superávit fiscal del 0.4% del PIB en medio de una inflación descontrolada. No obstante, esta política ha generado un aumento en la pobreza, que ahora afecta al 60% de la población. Los recortes en subsidios y salarios han provocado protestas, especialmente de jubilados, quienes han visto cómo su poder adquisitivo se desploma.
Milei ha sido contundente: si bien su enfoque ha generado penurias económicas, confía en que lo peor ha pasado. Las proyecciones del gobierno indican que la inflación podría caer al 18% para finales de 2025, con un crecimiento económico del 5%. Aun así, el Congreso tiene la última palabra, y el presidente enfrenta desafíos para hacer realidad su visión de una Argentina más austera.