Lo más peligroso de la presión arterial alta es que alguien que parece estar bien… puede colapsar sin aviso previo.
La presión arterial es la fuerza con la que la sangre empuja contra las paredes de tus arterias cada vez que tu corazón late.
Cuando esa presión se mantiene demasiado alta, ocurre lo que los médicos llaman hipertensión.
Y aquí está el problema: la hipertensión es silenciosa.
No causa dolor, no da señales claras… pero poco a poco va dañando tu cuerpo.
👉 Puede debilitar una arteria hasta que se rompa y provoque una hemorragia.
👉 Puede obligar a tu corazón a trabajar de más, hasta que se desgaste.
👉 Puede dañar tus riñones, tu visión y tu cerebro sin que lo notes.
Eso la hace tan peligrosa: avanza en silencio hasta que ya es tarde.
La buena noticia es que sí se puede prevenir y controlar.
Los doctores recomiendan:
• Medirte la presión con frecuencia.
• Reducir el consumo de sal y alimentos ultraprocesados.
• Hacer al menos 30 minutos de actividad física al día.
• Mantener un peso saludable.
• Dormir bien y manejar el estrés.
• Evitar el tabaco y moderar el alcohol.
• Seguir el tratamiento si ya tienes diagnóstico.
La hipertensión puede cambiar tu vida en segundos, pero si la detectas a tiempo puedes controlarla.
👉 Hazte la pregunta: ¿ya sabes cómo está tu presión arterial?
