La DEA ofrecía 15 millones de dólares por su captura, y ahora el hombre que había evadido la justicia durante décadas está bajo custodia. Ayúdanos a compartir esta noticia para que todo México sepa lo que está pasando.
La Detención
La captura de Ismael «El Mayo» Zambada se produjo en El Paso, Texas, en un operativo de agencias estadounidenses. El narcotraficante de 76 años, conocido por su habilidad para mantenerse oculto y fuera del alcance de la justicia, fue detenido en un aeropuerto privado de la ciudad fronteriza.
El semanario Zeta de Tijuana adelantó la noticia, que posteriormente fue confirmada por dos fuentes del operativo a la agencia Reuters. Según los informes, Zambada fue sorprendido mientras se disponía a abordar una aeronave privada, lo que permitió a las autoridades llevar a cabo la detención sin resistencia significativa.
Planeación y Ejecución del Operativo
La planificación de la operación llevó varios meses de coordinación entre la DEA, el FBI y la Policía Federal de México. Se emplearon técnicas avanzadas de inteligencia y vigilancia para rastrear los movimientos de Zambada, quien había logrado evadir la justicia durante más de 50 años.
Las autoridades utilizaron drones y tecnología de interceptación de comunicaciones para asegurar su localización precisa.
El operativo se llevó a cabo con extrema cautela, dado el alto perfil del objetivo y la posibilidad de enfrentarse a una fuerte resistencia por parte de los hombres armados que usualmente acompañan a Zambada. Sin embargo, gracias a la sorpresa y la precisión del ataque, la captura se realizó sin mayores incidentes.
En febrero, los fiscales abrieron una nueva causa contra Zambada por la fabricación y distribución de fentanilo, acusándolo de ser una figura clave en la crisis de opioides que afecta a Estados Unidos.
La captura de El Mayo Zambada marca el fin de una era para uno de los narcotraficantes más influyentes y esquivos del mundo. Esta detención no solo representa un triunfo significativo en la lucha contra el narcotráfico, sino que también envía un mensaje claro: la justicia puede alcanzar a cualquiera, sin importar cuánto tiempo hayan estado huyendo.