Adiós Rubí, ella es la mejor quinceañera de la historia…

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En México la celebración de los XV años es una de las más importantes. Recordemos el caso de Rubí, la quinceañera más famosa de México, quien hace algunos años se volvió noticia cuando su padre, por accidente, hizo una invitación pública a la fiesta de la joven. Al final, asistieron alrededor de 30 mil invitados. Pero no todas lo celebran de esa manera, muchas jovencitas deciden viajar y otras prefieren la tradicional fiesta, pero ¿qué tal una fiesta altruista? Pues es justo como una chica del estado de Chihuahua decidió celebrar tan especial fecha.

Todo aconteció en el monumento a Juárez en Chihuahua. Suri Yamileth Solís Mayoral junto con su familia celebraron sus XV años de manera distinta. Como parte del colectivo Ángeles Mensajeros, decidieron compartir los alimentos con personas sin hogar. Se instaló una mesa con manteles blancos, adornada con listones rosas, globos y por supuesto fotos de la quinceañera.

También se colocó una carpa para el coro y los invitados “Creemos que era el pretexto perfecto para acercarnos con estos hombres y mujeres que durante mucho tiempo los vemos deambulando por las calles, que muchas veces batallan para llevarse un pan a la boca, es por ello que más de 650 platillos se entregaron para compartirlos con estos hombres e inclusive familias completas que se dieron cita a esta quinceañera de una integrante de Ángeles Mensajeros”, expresó Carlos Mayorga tío de Suri.

Aurelio González Mayorga, padre de Suri, declaró que la idea de celebrar junto a personas en situación de calle fue de su propia hija, al principio él pensó que era una locura, pero se dio cuanta que Suri siempre ha estado interesada en ayudar a las personas que lo necesitan y fue entonces que le brindó todo su apoyo.

Se sirvieron 500 órdenes de tacos de discada, 150 porciones de frijoles charros. Repartieron 15 pasteles y 200 litros de agua fresca. Haciendo un poco de lado la extraordinaria labor altruista hecha por esta familia, la fiesta fue normal, Suri se cambió los tenis por zapatillas, recibió un anillo como regalo y tuvo servicio religioso.

No cabe duda que esta fue una manera muy original de celebrar tan importante acontecimiento. Aplaudimos la solidaridad de Suri y esperamos que su espíritu altruista no se debilite con el tiempo sino al contrario, que se vuelva más fuerte cada día.