Soy paramédico.
Y si algo he aprendido con los años… es que la diabetes no aparece de un día para otro.
Tu cuerpo te avisa.
Solo que nadie nos enseña a escuchar.
Por eso, si sientes alguno de estos síntomas, no los ignores.
Podrían ser señales de que algo no anda bien con tu azúcar en sangre.
1. Mucha sed… todo el día
¿Tomas agua y sigues con sed?
¿Sientes la boca seca aunque no haga calor?
Esto puede ser una de las primeras señales.
Cuando el cuerpo tiene demasiada azúcar, intenta eliminarla a través de la orina.
Y eso te deshidrata.
2. Ganas de orinar a cada rato
Si vas al baño muchas veces, incluso en la madrugada, y no tomaste tanto líquido, ojo.
Es otra señal de que tu cuerpo intenta “limpiar” ese exceso de azúcar.
3. Hambre excesiva, aunque acabes de comer
El cuerpo tiene la comida… pero no puede usarla bien.
Así que te pide más y más.
Y mientras tanto, el azúcar sigue subiendo.
4. Cansancio que no se quita con nada
Si duermes bien y aun así te sientes agotado todos los días…
Puede ser que tus células no estén recibiendo la energía que necesitan, por culpa de la insulina.
5. Heridas que tardan en sanar
¿Te cortaste y pasan días sin que cicatrice?
¿Te salen moretones fácilmente?
El exceso de azúcar daña tus vasos sanguíneos y ralentiza la curación.
6. Visión borrosa o cambios en la vista
Ver borroso de pronto, o tener que cambiar la graduación muy seguido, también puede ser señal de alerta.
La diabetes afecta los ojos mucho antes de que llegue el diagnóstico.
Conclusión
No te digo esto para asustarte.
Te lo digo porque he visto muchas personas llegar al hospital cuando ya es tarde.
La diabetes tipo 2 puede prevenirse.
Y si ya está comenzando, puede controlarse.
Pero para eso hay que hacer algo muy simple:
Escuchar a tu cuerpo.
Y acudir al médico.
Aviso importante
Esta información tiene fines educativos.
No sustituye una consulta médica.
Si presentas estos síntomas, ve con un doctor.
Un chequeo a tiempo puede cambiar tu vida.
Lo que comparto aquí está basado en mi experiencia como paramédico y en información médica reconocida.
No reemplaza la opinión de un médico tratante.
