Esta es la única forma de lavar el pollo… no te dejes engañar.
Hoy te vamos a enseñar la forma correcta de lavar el pollo…
¡Entiende!
¡El pollo NO SE lava!
Si lo lavas, puedes contaminar toda tu cocina con bacterias como salmonella y campylobacter
Y ni siquiera lo estás limpiando…
¡las bacterias no se van con el agua!
La forma correcta de tratar el pollo es así:
Lo sacas de la bolsa, lo manipulas con cuidado…
y directo a la olla, la sartén o el horno.
Nada de lavarlo.
Porque el agua no mata bacterias…
el calor sí.
Si vas a hervirlo, como para un caldo:
Espera a que el agua esté hirviendo y luego échale el pollo.
Una vez que el pollo empieza a hervir ahí dentro, las bacterias como la salmonella se comienzan a morir rápidamente.
No necesitas tirar esa agua.
Esa misma agua se puede usar perfectamente para preparar el caldo,
siempre y cuando sigas cocinando con las verduras, las especias y el resto de los ingredientes.
El calor es lo que elimina todo lo malo.
Tirar el agua no es necesario,
solo es una costumbre que algunas personas tienen por gusto o por cómo quieren que se vea el caldo.
Pero si el pollo se cocinó en agua hirviendo desde el inicio,
esa agua es segura.
A veces lo que creemos que es “limpio”…
en realidad pone en riesgo a toda la familia.
Lavar el pollo puede parecer inofensivo,
pero es una de las formas más comunes de contaminar tu cocina sin darte cuenta.
Si esta información te hizo cambiar un hábito,
imagina lo útil que puede ser para alguien más.
No te la quedes.
