Jue. Ene 8th, 2026

Durante más de 100 años México ha mantenido un sistema educativo que parece detenido en el tiempo.
Y aunque muchas veces no lo notamos… la diferencia con Estados Unidos es abismal.


Infraestructura escolar

En México:

Casi la mitad de las escuelas públicas no tienen drenaje.
Un tercio no tiene agua potable.
Miles de escuelas no tienen sanitarios, y algunas ni siquiera tienen luz eléctrica.

Pero en Estados Unidos:

Incluso una escuela pública promedio cuenta con alberca olímpica,
gimnasio techado,
canchas profesionales de fútbol y americano,
y salones de clase con aire acondicionado, proyectores y computadoras.


Inversión y gastos escolares

En México:

Los padres de familia deben pagar cuotas escolares,
comprar papel de baño, limpiar los salones,
e incluso aportar dinero para pintar las aulas o reparar los baños.
Todo eso en escuelas públicas.

Pero en Estados Unidos:

El gobierno invierte más de 8 mil dólares al año por cada estudiante de primaria
para que tengan salones dignos, materiales, tecnología
y apoyo escolar real.


Condiciones de enseñanza

En México:

Un maestro puede tener que enseñar a 50 alumnos o más en un solo salón.
En aulas pequeñas, con bancas rotas, rayadas y sin ventilación.
Y si el alumno reprueba, tiene que arreglárselas solo.

Pero en Estados Unidos:

En promedio, hay 20 a 25 alumnos por clase.
Y si alguno tiene dificultades, se le asigna un tutor especializado.
La educación se adapta al estudiante, no al revés.


Inclusión y discapacidad

En México:

Los niños con discapacidad muchas veces no pueden ni entrar a la escuela.
8 de cada 10 escuelas no tienen rampas ni accesos especiales.
No hay personal médico, y no hay protocolos reales de inclusión.

Pero en Estados Unidos:

Cada escuela está obligada a contar con rampas, baños adaptados
y personal capacitado para atender emergencias.
Los niños con discapacidad tienen derecho a estudiar en condiciones dignas.


Modelo educativo y mentalidad

En México:

El sistema sigue educando para obedecer.
A memorizar.
A no cuestionar.
A callarse.

Muchos padres —sin saberlo— perpetúan esa mentalidad:
“Estudia para tener un empleo seguro y no meter problemas.”

Pero en Estados Unidos:

Desde niños les enseñan a hablar en público,
a debatir, a confiar en ellos mismos,
a crear negocios, pensar en grande y aspirar a más.

No es perfecto,
pero su sistema impulsa el talento,
mientras el nuestro muchas veces lo ahoga.


La verdadera diferencia

La diferencia no está en la inteligencia.
Los niños mexicanos son igual de brillantes, igual de capaces.

Lo que cambia… es el sistema.

Un sistema que en México lleva más de un siglo sin renovarse,
y que ha condenado a generaciones enteras a educarse entre carencias,
obediencia ciega y conformismo.


Y no, no se trata de copiar todo lo que hacen los gringos.
Pero sí de aceptar que nos llevan años de ventaja,
y que muchas veces, mientras ellos evolucionan…
nosotros seguimos fingiendo que “todo está bien”.


¿Tú qué opinas?
¿Crees que México necesita una revolución educativa de verdad?


Este contenido refleja una opinión personal basada en estadísticas disponibles públicamente y en medios de comunicación altamente reconocidos. No pretende generalizar ni desinformar, sino abrir un espacio de reflexión y concientización.